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viernes, 25 de noviembre de 2016



¡Buen día seguidores!

Hoy 25 de noviembre, día especial si los hay: cumple nueve meses mi blog, mi querido hijo Bruno se está casando con Ekaterina y es por eso, que por primera vez, escribo una entrada por anticipado. ( Aunque la verán el día indicado)

Estaré tirando arroz, mientras ustedes se estarán entreteniendo con Frida.



Frida, quien originalmente se llamó Frieda (nombre alemán que le puso su padre y que significa paz) pintó alrededor de 200 obras, la mayoría autorretratos. Lo anecdótico es que expuso sólo una vez en México, pero su obra fue llevada a Estados Unidos, París y Londres.

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Vivió en Estados Unidos, junto a su esposo Diego Rivera entre 1931 y 1934. Para Frida fue una época incómoda. Nunca se sintió a gusto, desagrado que se deja ver en su único collage: Allá cuelga mi vestido - 1933, una obra que comenzó en Nueva York y terminó en la Ciudad de México.



Es una de las pocas pinturas que ella no se retrata. En la parte central, cuelga su vestido, quizás símbolo de presencia física y no espiritual. Aparece un cambalache de objetos, desorden, suciedad. Una sociedad de la cual Frida no estaba de acuerdo.

En la parte trasera del cuadro, aparece una inscripción hecha por ella en tiza:

“Pinté esto en Nueva York mientras Diego estaba pintando el mural en el Rockefeller Center…”.

Permaneciendo en Detroit, Frida sufrió otro aborto, el cual de origen a otra pintura interesante: Aborto en Detroit, realizado en un estilo más penetrante, inspirado en los pequeños cuadros del arte popular mexicano que recibían el nombre de retablos.



Rivera, atento a las reacciones de Frida dijo:


 «Frida empezó a trabajar en una serie de obras maestras sin precedentes en la historia del arte, pinturas que exaltaban la cualidad femenina de la verdad, la realidad, la crueldad y la pena. Nunca antes una mujer había puesto semejante atormentada poesía sobre la tela como Frida en esta época de Detroit.»
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En 1939, André Breton, la invitó a presentar sus pinturas en Francia.

Durante su estadía, cayó enferma por una infección intestinal que derivó en renal y tuvo que ser hospitalizada. Y sí, Frida no se privó de ninguna afección, las tuvo todas. Y además siempre con complicaciones. Al verse tan desmejorada y sufriendo de muchos dolores, le pidió a Breton que llamara a su médico. Pero éste, no sólo hizo caso omiso a su pedido, sino que convocó a un astrólogo. Paso a mostrarles la carta que le escribió a Diego Rivera el 13 de febrero de 1939, donde notaran su enojo con la situación:

"Ni siquiera para eso me ayudó el Bretón pues me trajo a un doctor que es astrólogo. Tú te imaginas que a los colibacilos no les importa una chingada si nací en julio o en diciembre o si Venus o Neptuno dan o no maromas en el firmamento. Todo es así para los canijos locos de los surrealistas". 

¡Genial! Una vez más, Frida me deja sin palabras…